Cachelos

Esta no es casi ni una receta, sino la forma en que se aprovechan en mi pueblo los cachelos (patatas cocidas) que sobran de un día para otro.
Se que no va a ser una receta popular, pues cada vez que le cuento a alguien que en mi pueblo, los cachelos se “recalientan” en una sartén, todo el mundo me pone cara de asco, pero quiero tenerla aquí porque es un plato que me vuelve loca.

Como muchos sabéis, mi pueblo está en la frontera de Asturias con Lugo, así que estoy segura de que en ambos margenes de las provincias habrá alguien que conozca esta receta.
Allí los inviernos son muy duros, así que os cuento que esto formaba parte del desayuno, para ir bien fuertes y calentitos al campo a trabajar o al cole entre la nieve. Os aseguro que son una delicia con una taza de café con leche para acompañar …si ya sé que suena raro jajaja.
En mi pueblo les llamamos así, “cachelos calentes” y no he encontrado una traducción apropiada porque si digo “patatas recalentadas” ya no me parece el mismo plato o_O
Yo ahora hago cachelos a propósito para “recalentarlos” al día siguiente, y así,  como salgo tarde de trabajar tengo un acompañamiento que se prepara rápido y que sustituye perfectamente a las patatas fritas y a mi desde luego me gustan mucho más.

Ingredientes:

  • Patatas cocidas cortadas en trozos de bocado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimentón dulce (opcional)

Elaboración:

– En una sartén donde nos entren todos los cachelos, ponemos 2 o 3 cucharadas de aceite al fuego.
– Cuando empiece a calentar, retiramos del fuego y añadimos una cucharadita de pimentón, removemos bien y ponemos las patatas en la sartén rehogándolas bien en todo el aceite para que se impregnen todas.
– Volvemos a poner al fuego y dejamos que se calienten bien por todas partes,  removiendo de vez en cuando, dejando que se doren por todos lados y se forme esa costra medio tostada que veis en las fotos, lo más rico de todo.
Se trata de un plato no muy grasiento, como veis, sino más bien seco, solo que la patata coja el aroma del aceite.
Y ya. Se sirven acompañando lo que quieras como si fueran unas patatas cocidas pero mucho más buenas. Me encantan.

 

 

Yo los tomo como primer plato, solos, porque me gustan tanto que no quiero mezclar ese sabor con ninguna otra cosa …además, me transporta a mi infancia.
Esta es la versión con pimentón, que como os dije, es opcional. Porque también los preparamos sin él, solo con aceite, que no sé cuál me gusta más.
Además también se pueden aplastar con el tenedor y hacer una especie de tortilla, esa es otra versión.
Así que podéis hacerlos: con pimentón o sin él y en trozos o en forma de tortilla. Para los atrevidos, también se puede usar pimentón picante.
Pero además hay otras versiones, como por ejemplo, añadir al aceite unos trozos de cebolla (el que le guste) y freírla antes de echar las patatas encima.
Y lo máximo ya era en época de matanza, cuando había roxois (chicharrones), calentar unos pocos en la sartén, bien torraditos y calentar los cachelos encima de la propia grasa que soltaban …que se me hace la boca agua solo de pensarlo.
En fin, que si un día os pasáis cociendo patatas, no las tiréis, probad esto, que no cuesta nada y os va a encantar.
¡ Espero que os gusten !
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s